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| Maestro de la palabra. |
Me inspira hablar de este personaje la visita a Lima de Lucero Vílchez, su hija y, según una entrevista en Canal 7, está destacando en la televisión colombiana. Indudablemente debe haber heredado mucho de su talentoso padre y vaya para ella nuestro saludo y felicitación. Fuimos testigos de sus pinitos en América Televisión. Emigró a la tierra de su autora materna y nos complace recordar al gran Vílchez Vera. Lleva en sus venas compás de tango sentimental y la alegría de un movido porro.
Llegado al Perú, destacó en las medianoches de Radio América conduciendo "Los Fantasmas se divierten", un coloquio con el público oyente a través del teléfono. Fue una nueva experiencia de nuestra radiotelefonía. Con Oswaldo Vásquez, otro recordado colega argentino, nos introdujeron a ese mundo de fantasías en la noche. Al aparecer "Victoria Televisión", siempre con sus fantasmas, prueba nuevamente el sabor del éxito y lo que sería su promisor futuro.
Hay una pausa que lo devuelve a la radio. En "Central", tuve la satisfacción de alternar con sus "gasparines" y mantuvimos una coloquial amistad profesional. En la famosa casa Matushita, en cuyos altos "habitaban fantasmas", Humberto cumplió su reto de pasar una noche. Se creó entonces la leyenda de su "locura" y, el mismo Vílchez Vera, me confesó que todo no pasó de ser un ardid publicitario. Un viaje a Colombia, lo alejó por buen tiempo. Suplimos su ausencia con Yolvi Traverso en "Las Noches de Central".
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| Inicios en R. América. |
Su retorno al Perú, fue espectante. El famoso Don Francisco, llegaba en video con sus "Sábados Gigantes". En Lima, seguía sin competencia Augusto Ferrando y su "Trampolín". Entra a este batallar con algo jamás imaginado. Una maratón televisiva de 6 horas continuadas. Un reto de Humberto Vílchez Vera que, en Canal 7, arranca con sus "Domingos Gigantes" en donde derrocha toda su creatividad y se demuestra como un incansable animador. Una facilidad de palabra increíble y mucho conocimiento histórico del Perú.
Luego, vendrían más triunfos en los grandes canales televisivos. Demostró una fuerza de trabajo inacabable. Creó nuevos programas. Su talento especial se magnificaba y, en alguna ocasión, pagó caro tanto esfuerzo. Nadie podrá negar su apasionamiento. Fue un hombre que nació para luchar y entregarse en cuerpo y alma a lo que más amó: la comunicación. Fue muy buen libretista y cada Octubre, su relato sobre el Señor de los Milagros, al que pusimos la voz, se aprecia en Lima. Una narración que me dio mucho gusto hacerla.
Fuí testigo de sus últimos años en América T.V., donde intentó seguir en la brega. El cansancio era evidente y un mal se apoderaba de él. Lo perdimos en la primera década del 90. Conservo su libro dedicado a su madre, una obra literaria de gran sentimiento filial. Nos quedamos cortos y nuestra capacidad de escribir es sólo un intento para darle el relieve que se merece. En el más allá, continuará "HUMBERTO VÍLCHEZ VERA", insuperable y "Los Fantasmas se Divierten", como el juego radial que más éxito le dio y lo hizo inolvidable por siempre. Gracias.








