
Viéndolo así, como simples observadores de esta historia que nos compromete, estuvo presente la injusticia del hombre. ¿Cómo reaccionaríamos ahora ante un semejante que afirme es el Hijo de Dios? Que no sea la repetición de la historia bíblica. Que nació en un hogar rico o pobre y que sólo sus padres, fervorosos cristianos, sabían el tremendo secreto. Pensamos que ni el sacerdote confesor aceptaría esta revelación. Imagínense a la televisión escandalosa dando la noticia.

Demás está decir que hoy esto no es así. Nuestra programación radial y televisiva se ha llenado de noticias entreveradas y entre los que quienes las comentan, sólo existe un cumplimiento de la tarea. No hay fervor alguno y así nuestro pueblo, en especial los niños, "aprenden" que se trata de algo más que se agrega a las informaciones cotidianas. Pasará la Semana Santa y no quedará vestigio de lo que verdaderamente significa como mensaje de nuestra religión.

Publicidad e invitaciones a pasar una semana divertida y relajante a precios de oferta. Para nada se recuerda que es un día de duelo, porque se han perdido casi en su totalidad los valores que antes poseíamos. Mientras se proyecten películas modernas que ensangrientan la Pasión de Cristo y esta es tomada sólo como una de las tantas otras que nada tienen que ver con el feriado, la Fe quedará relegada y cada vez más fuera del mensaje cristiano de nuestra religión. Gracias.