
En esa etapa de aspiraciones a ser locutor de una gran emisora, conocimos a Ramón Amanso Valencia, joven como nosotros y con las mismas ideas. Entre otros estaban Francisco Sánchez Pauli y Jorge Manrique, que destacarían luego en el teatro, y con toda esa emoción que el concurso originaba. El resultado nos favoreció y ya en la radio, Amanso seguía en otra faceta, la de actor en los radioteatros de Victoria. Muchacho sencillo y apasionado. Nos deseó lo mejor y eso no lo hemos olvidado jamás. Dejamos de vernos y en otro reencuentro nos dijo que se dedicaba a las animaciones en los grandes reataurantes que ofrecían números criollos. Era el presentador y lucía bien al "smoking".

Ramón, como nosotros, tuvo escuela en vivo y en directo. El ser narradores o presentadores de los distintos programas, nos daba oportunidad de alternar con actores que, indirectamente en cada ensayo de radioteatro, nos llenaban de conocimientos de impostación de la voz y mucha cultura. Este gran amigo nuestro fue gran alumno y si no logró la fama que merecía, le queda la satisfacción de haber cumplido bajo los cánones de la buena locución. Han transcurrido veloces los años y luego de más de 60 calendarios, sigue en actividad. Con el mismo entusiasmo y frente al micrófono. Ya no es la caseta de una emisora y sintiendo la audiencia de millones de oyentes, pero él continúa feliz.

Una gran mayoría de locutores profesionales hizo sus pinitos en un centro de abastos. Hugo Almanza Durán, compositor y locutor de Radio Programas del Perú lo hizo en la cadena de Radio Lima cuando la dirigía Don Oscar Dianderas, otrora gran broadcaster peruano. Jaime Pizarro Arquíñigo que nos acompañaba en las promociones de Canal 4, lo hizo en el mercado de su Huaral querido. Ramón Amanso Valencia, no es la excepción y cumple dicha labor con gran clase y con honorarios muy aceptables del Concejo Distrital. Para oírlo, tendrá que viajar a Surquillo y poner oído a la música mientras hace sus compras. Nosotros le enviamos un fuerte abrazo. Gracias.